Pongámonos bohemios.
Muchos de vosotros ya habréis escuchado esta canción, y seguramente os habréis enamorado de ella (y de ellas) de la misma forma que yo lo he hecho.
Cada vez que la escucho, me invade una paz impresionante, no puedo tenerla de fondo simplemente, no puedo solo escucharla, necesito ver el vídeo para viajar a ese paisaje casi imaginario, prácticamente perfecto.
Necesito escuchar esos pájaros cantando de fondo, necesito escuchar esas voces que surgen con una naturalidad increíble pero a la vez con una perfección casi absoluta.
A veces, cuando estoy agobiado por algo, cansado o deprimido, me imagino que estoy ahí, escuchando esta canción, tumbado en la hierba y observando como lentamente va cayendo la tarde delante de mis ojos mientras que voy observando el cambio del color del cielo en el reflejo de la guitarra.
En días como hoy, en los que has visto cómo muchísimas personas vienen a tu ciudad en los días de carnaval, la fiesta más alegre del año, únicamente para beber y mearlo todo, y luego irse, sin más, y luego cuando llegas a casa y lees y ves como policías no paran de pegar a adolescentes que luchan por su educación y derechos, se te quitan las ganas de todo.
Hay veces en las que necesitamos aislarnos de todo, pararnos un momento, y viajar a otro sitio sin movernos de donde estamos, simplemente escuchando una canción.